Por Pablo Sistarz
7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. 8 Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. 9 Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. 10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
1 Pedro 4:7-11
Pedro les envía palabras de aliento a sus hermanos en Asia menor (hoy Turquía 🇹🇷) quienes atravesaban situaciones en un contexto de persecución por causa de Cristo (v.12-14). La situación era realmente difícil pero es muy intencional en alentarlos en la manera que debían de correr la carrera.
Podemos ver que a partir del v.7 les da una guía de como formar su conducta cristiana. Advierte que el fin de todas las cosas se acerca. Los apóstoles entendían que luego de que Jesús ascendió a los cielos ya comenzaron a caminar en los últimos tiempos. Ellos vivían con la esperanza de ver a Jesus volver. Su manera de vivir iba conforme a este deseo y se expresaba en su fuerte compromiso pero hay una clave en lo que continúa diciendo: “Ser sobrios y velar en oración”, ¿Que significa?
Ser sobrios y velar es un llamado a mantenernos atentos en los tiempos que vivimos (1 Tes. 5:6, Ef 5:16-17).
Aún mas, les da claridad sobre lo que debe ser prioridad entre ellos, el amor. Ese amor será el único capaz de cubrir multitud de pecados. ¿Somos capaces de amar a quien nos lastima o defrauda?, ¿Nos amamos a pesar de las circunstancias?, debemos ser conscientes de que el amor de Dios se manifiesta a través de nosotros por medio de acciones en amor. Y continúa alentándolos a ser realmente una comunidad, vivir siendo iglesia (v.9).
El amor de Dios también se manifiesta en la manera en que usamos los dones que Él nos dio. Esto se explica en el v.10. Dios no deja a nadie a fuera o excluido. “Dios le ha dado un don a cada uno de ustedes”; pero a pesar de eso no son nuestros, ni para nuestro propio beneficio, sino para servirnos los unos a los otros. Esto implica sacar el foco de nosotros mismos, y tener la humildad para entender que de la misma manera que otros necesitan del don que tengo yo también necesito de los demás y de sus dones (esto implica ser iglesia). El estar atentos y velar, el amar a los demás y el uso de mis dones tienen como finalidad glorificar a Dios en todo. No se trata de nosotros ni de lo que podemos hacer, sino de entender que somos el medio para mostrar la grandeza y el poder de Dios.
Quizás podes reconocer en tu vida algunas barreras mentales, como la vergüenza, el miedo a equivocarnos, el dudar de nuestras capacidades o incluso el que dirán los demás. Es el tiempo para que caminemos juntos en todo lo bueno que Él preparó de antemano (Efes 2:10)
Éste es el fin, que Dios pueda ser alabado por medio de Cristo y a través de todo lo que hagamos.

