Introducción

El perfeccionismo es religión, mientras que la excelencia es el Reino. El perfeccionismo es siempre demandante, pero imposible de satisfacer.
La excelencia es hacer y alcanzar lo mejor que podemos en cualquier situación o tarea. Con excelencia de corazón, damos lo mejor de nuestro tiempo, esfuerzos, pensamientos, oraciones y talentos para así poder invertir plenamente en cualquier responsabilidad que Dios nos haya dado. Convertimos en nuestra mejor versión significa aprender y hacer los cambios necesarios para avanzar progresivamente hacia nuevos niveles de excelencia. Todas las personas tienen acceso para operar en este ámbito, pero requiere esfuerzo, disciplina y humildad. Básicamente, esto quiere decir que cada uno de nosotros debe hacer el compromiso necesario con el estilo de vida de excelencia, convirtiéndonos en lo mejor que podemos llegar a ser en cualquiera de sus áreas. Este es el esplender de Dios que se convierte en el esplendor de la humanidad.
Cuando se trata de talento y destreza, nuestras habilidades varían. Lo mejor de mí puede no ser tan bueno como lo mejor de ti en cualquier área de la vida. Sin embargo, para el creyente, el corazón de la excelencia siempre está enfocado en hacer todo «como para el Señor» y «de buena gana» (Colosenses 3:23).
Esa motivación produce niveles de esplendor en nosotros que no pueden aprovecharse de otra manera. Un incrédulo nunca podría tocar ese nivel de motivación pura. La excelencia de corazón está verdaderamente disponible para todos. Y es desde el corazón que fluyen todos estos temas de la vida (ver Proverbios 4:23).
La excelencia es buscada e incluso solicitada por los reyes de la Tierra. Ese «rey» puede ser un CEO de una corporación o el presidente de una nación. Todos ellos tienen un apetito por la excelencia y determinan que exista a su alrededor. Si bien creo que es un apetito dado por Dios, nunca sugeriría que la forma en que se expresa este apetito es siempre correcta.
Proverbios aborda esta realidad muy bellamente:

¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición. Cuando te sientes a comer con algún señor, considera bien lo que está delante de ti, y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito.

Proverbios 22:29-23:2

Esto revela varias cosas que son importantes para nosotros cuando buscamos crear y vivir en santidad y esplendor. La primera es que la excelencia es el camino hacia la promoción. En segundo lugar, los reyes y los líderes tienen apetito por la excelencia. Tercero, si quieres mantener tu lugar de influencia, ponete un cuchillo en la garganta (restricción autoimpuesta a tu apetito por más). Reconocer tu inclinación a querer lo que tienen otros es una evaluación honesta que podría salvar tu vida en ese entorno. Lo que esto significa es que, en su mundo de abundancia, en realidad tú solo puedes tener una de dos cosas: influencia o ganancia personal. Muchos son promovidos debido a su excelencia en el trabajo, pero pierden la excelencia de corazón en el ambiente de extrema abundancia. Su anhelo por más (riqueza, poder, posición, título o fama) hace que pierdan su influencia a cambio de ganancias personales. No es que toda ganancia sea incorrecta. Dios a menudo trae mucha abundancia a la vida de quien vive fielmente. Pero hay una gran diferencia cuando la abundancia es la recompensa versus la meta. Aquellos que están en el poder pueden reconocer fácilmente cuando los demás los están sirviendo para obtener ganancias egoístas. Esa es la naturaleza del sistema político, cuya actitud dice «Te rascaré la espalda si tú rascas la mía». Es sencillo perder influencia al perder el corazón puro, ya que los buenos líderes nunca se sujetarán continuamente a la influencia de quien sirve para obtener algo.
Ese enfoque de servicio, por lo general, da paso a la manipulación como herramienta viable. La excelencia en el trabajo debe reflejar la del corazón. Y es esta la que debe estar protegida y ser mantenida en cada entorno que la excelencia en el trabajo nos lleve.

Por Agustina Bermudez

El arte de ser moldeados 🖌️

En el devocional me tocó Proverbios 8, ¡y wow, qué profundo es! Desde el primer momento que comencé a leerlo, se me vino a la mente la gran fuente de sabiduría que Dios nos dejó a disposición: su Palabra, la Biblia, en el versículo 32-33 dice:

“Y ahora hijos míos, escúchenme, pues todos los que siguen mis caminos son felices. Escuchen mi instrucción y sean sabios; no la pasen por alto”. Ella nos llama al eterno conocimiento, a una sabiduría que transforma, que guía, que corrige con amor.
El versículo 11 dice: “Pues la sabiduría es mucho más valiosa que los rubíes. Nada de lo que uno pueda desear se compara con ella.”


Qué regalo tan grande tenemos para cada día: poder buscar parecernos un poco más a nuestro Padre, encontrar conocimiento y discernimiento, y amar cada uno de sus pasos para reflejarlos acá en la tierra.
Pensando muchas veces en nuestro diario vivir, pasamos por alto el poder desenvolver esta gran virtud, no la tenemos en el foco de ser uno de los principales pilares de nuestra vida, cuando en realidad ella puede llevarnos a la firmeza en el conocimiento de Dios: sus acciones, sus formas de amar, de persistir, de permanecer, de seguir, de vivir, de elegir, aunque queramos hacerlo con nuestras propias fuerzas e inteligencia, nuestras elecciones no son las mejores (vs 36: “Pero el que no me encuentra se perjudica a sí mismo”.)
Esto me lleva a reflexionar sobre la necesidad de día tras día engrandecerla, porque cuando ella crece en mi, mi ser empieza a moldearse a nivel celestial.
Poder experimentar la sabiduría que viene del Señor, trabajándola y refinándola día a día; podemos llegar al resultado de la EXCELENCIA, y que gran concepto, a que se refiere?
A veces creemos que excelencia es solo “hacer las cosas bien”, y sí, eso es una parte. Pero lograr la excelencia es más profundo, es un trabajo en mi, para mí, para y por los demás, y para la Gloria de Dios. También el querer alcanzarla y esforzarnos para ello es una forma de buscar honrarlo constantemente. Ser sensibles y estar al pendiente de su llamada, de sus consejos, de su ejemplo y aprender de Él para cada área de nuestra vida, trabajar para buenas obras, viviendo para agradar a Dios: teniendo un corazón sincero, actuando con paciencia, amando con profundidad, viendo a los demás con misericordia, guiando y ayudando como Él lo hizo con nosotros.

En Mateo 5:16, dice: “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben a su Padre que está en los cielos.” y otro versículo que relaciono con vivir para agradarlo a Él y solamente a Él, es el que nos invita a tomar el corazón de Jesús como ejemplo de obediencia, excelencia y entrega, está en Filipenses 2:5-11 dice:

“La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”


Qué bendición es pensar que Él, día tras día, desea perfeccionarnos con sabiduría para alcanzar la excelencia, como lo es Él mismo.
(Proverbios 8 vs 4: “¡A ustedes los llamo, a todos ustedes! Levanto mi voz a toda persona”.)
Ayudémonos unos a otros, como hermanos en Cristo, a buscar esa excelencia, a animarnos a las buenas acciones, a alabarlo con cada palabra y hecho que salga de nosotros.

Recuerda

La excelencia es el reflejo del carácter de Dios

Te animo a que cada día, desde que abramos nuestros ojos, hasta que los cerremos cada noche, tratemos de alcanzar, conforme a la sabiduría de Dios, su excelencia.🙌🏽

Versículos para seguir meditando 👐🏼

“Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.”
Salmo 90:12

“Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia; y debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos. En vista de todo esto, esfuércense al máximo por responder a las promesas de Dios complementando su fe con una abundante provisión de excelencia moral; la excelencia moral, con conocimiento; el conocimiento, con control propio; el control propio, con perseverancia; la perseverancia, con sumisión a Dios; la sumisión a Dios, con afecto fraternal, y el afecto fraternal, con amor por todos. Cuanto más crezcan de esta manera, más productivos y útiles serán en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”
‭‭2 Pedro‬ ‭1‬:‭4‬-‭8‬ ‭

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